Últimamente, cada vez que escribo un artículo tengo la misma sensación: ata los cabos, dice una voz en mi cabeza, que si no la Wikipedia viene y te rompe la mandíbula. Y no es algo casual, sino que se ha convertido en la tónica en toda página web que visito; usuarios que, con sobredosis de información, intentan contradecirte en tu propio campo a través de información que se ha degradado como en aquel juego infantil del teléfono roto.
La prueba más fehaciente está en este artículo que he publicado en Amazings. Es peligroso hablar de un asunto que aparece tanto en las noticias de todo el mundo, pues cualquiera parece estar doctorado en el tema. Sin embargo, el espectro de críticos es curioso y mucho más amplio que eso; podemos encontrarnos desde el hombre googlelizado, que utiliza el buscador americano para contradecir cualquier referencia y ata cabos cual índice por palabras inconexo; hasta el que no entiende la separación entre hecho, opinión y posibilidad. Por supuesto, todos tienen un rasgo común, una comprensión lectora digna de mojarle la ropa interior al Gran Hermano de Orwell.
A día de hoy, no queda ninguna duda de que Internet es el mayor invento de la historia de la humanidad por sus posibilidades; pero habría que cuestionarse si lo es también por sus logros. ¿Es sana la sobredosis de información que reciben algunos de mano del tiempo libre y el creative commons? ¿Tanto se ha popularizado el conocimiento que una lectura rápida a un texto degradado equivale moralmente a una licenciatura universitaria? Algunos me dirán que exagero, que nombró a Internet “Tierra de Trolls” sin fundamento sólido. Sin embargo, pienso que mi opinión está fundamentada.
Fijémonos en Meneame.net, la mayor biblioteca de información del mundillo de la red que se puede encontrar en castellano. Un gran número de usuarios y un gran número de noticias al día luchando por llegar a portada, grandes resultados… sin embargo, ¿qué ocurre con los comentarios? Cualquiera que piense en sus experiencias en la web de Ricardo Gallir coincidirá conmigo: avalanchas de votos negativos sin razón alguna, usuarios hiperdoctos que deberían sacar el país adelante pero que prefieren criticar (sin razón, por supuesto, con voz de falsete) el trabajo de los demás desde la comodidad de su sillón; y una marea de burlas estúpidas nacidas de esa ¿inteligencia? colectiva que cada día toma más presencia en Internet.
Otro ejemplo sólido es Wikipedia, la Enciclopedia Libre. No cabe duda de que es un gran proyecto, y a todos nos ha resuelto una duda puntual en más de una ocasión. El problema es cuando se extralimita en su margen de actuación con artículos sobre física teórica, reduciendo al absurdo razonamientos maravillosos y permitiendo que cualquier miembro del enjambre troll crezca moralmente (que no intelectualmente, los fenotipos no suelen ayudar a ello) y desarrolle un ego digno de un supervillano.
La verdadera desgracia de nuestra era es que la culpa de todo esto no es de los proveedores de contenido, si no de los usuarios e, indirectamente, de los que trabajan en los medios de información generalistas. No se puede poner al servicio de una sociedad estúpida tal cantidad de información tergiversada (cojamos cualquier noticia científica de un periódico de tirada nacional como ejemplo), pues el resultado de tal locura no es más que el dicho popular entendido del revés: “una mentira dicha mil veces se convierte en realidad”.
Y ahí lo tenemos, un eclipse completo de la verdad de cara a la opinión pública, una prostitución de la información en pro del beneficio y un millar de comentarios (o ruido de fondo) en cualquier blog, en cualquier noticia, en cualquier artículo. Debería darnos vergüenza… ¿en qué nos hemos convertido?







#1 por dani el 13 agosto, 2010 - 18:46
pues si, como el juego del teléfono.
saludos, me ha gustado esta página
#2 por alberto el 13 agosto, 2010 - 23:56
Cuanta verdad en tan poco espacio.
#3 por Alive el 14 agosto, 2010 - 10:55
Están los que saben utilizar internet bien, y los que no; desgraciadamente, este último grupo es el más abundante, y cada vez se suelen ver más trolls de los que tú comentas.
Saludoss.
#4 por Carmela el 18 agosto, 2010 - 03:53
Un montón de patatas no hacen una tortilla…
ni un montón de datos hacen un periódico…
ni un montón de “recorta y pega” hacen una enciclopedia…
Sin inteligencia no hay conocimiento que valga y se ve que en estos tiempos falta inteligencia, particular y colectiva; sobre todo colectiva.
Es más fácil seguir instrucciones que leer libros, manuales, tesis… para construirse uno su base de conocimiento. ¡Que pena! y cuanta razón destila tu artículo.
#5 por Bender B. Rodriguez el 18 agosto, 2010 - 09:53
Yo creo que con este auge de los trolls, de las citas recortadas y tergiversadas, del uso de la Wikipedia, Google y su puñetera madre para todo, y de tanto tonto que pone sus chaladuras al alcance de masas sin raciocinio, más parece la Edad Media Digital que la Sociedad de la Información.
#6 por Joe Kozinski el 23 agosto, 2010 - 09:44
Al menos ustd siempre podra decir aquello de “besa mi brillante culo metalico”.