¿Cuánto arriesgarías para llevar a cabo una venganza? ¿Hipotecarías tu vida en pos de cumplir tu objetivo? Estas son las preguntas que se le plantean a uno mientras lee “Las Estrellas, mi destino” de Alfred Bester.
Esta novela, escrita bajo el título de “Tigre, Tigre” en los años cincuenta y revisada y ampliada en 1984 hasta presentar el estado actual; nos relata la historia de Gulliver Foyle, un hombre del montón, nada peculiar, que tras permanecer varado en el espacio durante seis meses decide emprender la más grande de las venganzas contra los tripulantes de la nave Vorga, que lo abandonaron a su suerte sin rescatarlo aún teniendo la oportunidad.
Pero no pensemos que la venganza de Foyle es la típica historia pedante digna de la mejor conspiración Hollywoodiense, no. La venganza de Foyle es fría, sádica y realista en todos los sentidos de la palabra; presenta el lado más oscuro del ser humano y se mueve por los impulsos que todo hombre sufre alguna vez.
Dejando a un lado el argumento, que sin ser excesivamente rebuscado, cumple con a la hora de despertar la curiosidad del lector; la narrativa de la novela es soberbia. Relata y describe sin caer en el exceso ni dejar ningún un sólo cabo suelto, mostrando un uso perfecto del vocabulario; a lo que acompaña una excelente traducción (al menos en la edición de Gigamesh, que actualmente tiene los derechos de la obra en exclusiva en España).
De la misma forma, el desarrollo de los personajes, en especial de Foyle es quizás, si bien no de los mejores, uno de los más realistas que se pueden encontrar en una novela de ciencia ficción, alejándose del típico héroe profundo y maquiavélico para presentar un ser humano al completo, con todos sus fallos y complejidades, con sus momentos de enajenación y con sus descontroles sexuales. Ciertamente, la personalidad de Foyle, tan real como la vida misma, es seguramente el punto más fuerte de la lectura y lo que impulsa al lector a seguir adelante, casi como si la venganza del personaje fuese la de uno mismo.
Como pegas a la novela, puede aludirse a una excesiva fantasía presente en todo momento en la sociedad reflejada en la historia (desde el teletransporte gracias al poder de la mente, llamado jaunteo; a la telepatía, pasando por una presentación demasiado exagerada de una sociedad clasista en exceso). Así mismo, la desembocadura final de la historia no satisface en cuanto divaga demasiado, al estilo de “2001: Odisea en el Espacio” pero sin llegar a la perfección de la novela de Clarke.
En resumen, al leer “Las Estrellas, Mi Destino” no busquéis LA OBRA de la ciencia ficción, pues no lo es. Sin embargo, es una lectura obligada para todo aquel fan del género, pues a veces las historias sencillas y sus protagonistas también también tienen su encanto.
PD: Mención especial a la forma en que está escrito el penúltimo capítulo. Si lo leéis, os asombrareis.






#1 por DarkSapiens el 13 agosto, 2010 - 20:59
Vaya, no sabía que la habías leído. La verdad es que tras una recomendación en Twitter me entraron ganas de hacerme con ella.
Gracias por la reseña, a ver si no dentro de mucho puedo leerla.
Saludos!