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Los dos motivos por los que practicamos sexo

¿El sexo es sólo una diferencia entre el género, masculino o femenino? ¿O se trata de una recombinación de los cromosomas? ¿Es algo instintivo que tenemos que satisfacer? O, simplemente, puede que se trate de un intercambio de algo muy agradable, ya lo practiques con tu pareja, con amistades “especiales” o con putas.

Tenemos órganos específicos que evolucionaron para ayudarnos a tener mejores relaciones sexuales. Estos órganos tienen muchas terminaciones nerviosas para hacer que sintamos placer sexual. Pero el sexo es una experiencia solamente a nivel de nuestro cuerpo “externo”. Es más, nuestro cerebro reacciona al impulso que recibe del sexo. La excitación, al final, pasa por el cerebro y por los estímulos que éste recibe y las respuestas que envía.

Para ser bueno en la cama, es necesario ser capaz de dominar el físico y los aspectos psicológicos que, demasiado a menudo, descuidamos del sexo. Nuestra meta como seres humanos en tener relaciones sexuales es llegar a orgasmos que nos dejen con las piernas temblando, pero también, la procreación.

El sexo es placentero por una buena razón: los seres humanos necesitamos derivar el placer del sexo para que nos interese encontrar pareja y tener relaciones sexuales. Ahora, como seres humanos, en realidad no siempre queremos tener relaciones sexuales para procrear, porque conscientemente sabemos que sería una mala idea tener relaciones sexuales y luego terminar con un bebé que tenemos que cuidar. En su lugar, queremos experimentar el incentivo que nos hace tener relaciones sexuales para tener un bebé, pero sin llegar a tenerlo.

Si la primera razón es, simplemente, el placer que obtenemos, así como la autoestima que nos genera, la segunda razón por la que tenemos relaciones sexuales es, realmente, procrear. Con el sexo siendo una actividad cotidiana, no siempre somos conscientes del hecho de que tener relaciones sexuales está destinado a ayudarnos a procrear. Para la mayoría, esto es bastante fácil, al menos, hasta que nace el bebé.

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