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Mentiras sobre el sexo que nos ha contado el cine

No solemos quejarnos de lo ficticio y artificial del sexo en el cine. Porque, por mucho que sea muy irreal, también es estéticamente apetecible. Y, por lo general, suelen protagonizarlo estrellas de Hollywood de buen ver que perfectamente podrían pasar por gigolós y putas de lujo si lo requiriera el papel.

Además, a lo largo de los años, nos hemos dejado engañar por las mentiras que el cine nos ha contado siempre sobre el sexo. ¿Cómo? ¿Qué no sabes de qué te hablamos? Pues te vamos a enumerar las principales y más habituales mentiras a continuación.

Las mujeres (y sólo las mujeres) son ruidosas en el orgasmo

Por lo general, el cine nos deja ver cómo las mujeres son mucho más verbales durante el sexo. Ni qué decir cuando llega el orgasmo, cuando regalan al espectador toda una serenata de chillidos y gemidos. Mientras, ellos, apenas un leve gemido, con la respiración entrecortada.

En realidad, por lo general, las mujeres no son tan escandalosas, y algunos hombres pueden llegar a serlo. Al igual que ellas.

No hay tiempo para el condón

Suponemos que no resulta sexy una puesta en escena en la que sus protagonistas se coloquen el preservativo o, como mínimo, lo den a entender. De lo contrario no entendemos por qué los protagonistas nunca se detienen mientras dan rienda suelta a su pasión para ponérselo.

Porque los personajes ficticios jamás contraerán una ETS o se quedarán embarazados pese a no llevar preservativo. A menos, claro está, que la trama lo requiera.

Los matrimonios ya no practican sexo

Claro que durante el matrimonio no se practica tanto el acto sexual como durante el noviazgo, pero ¿es culpa del anillo? ¿Seguro?

Durante décadas, nos hemos tenido que creer a pies juntillas el típico argumento de comedia que nos presenta a un matrimonio rancio que ya no mantiene relaciones sexuales. Todo, por poder disfrutar de la película…

Los hombres siempre tienen ganas

Una teoría bastante injusta que pone a los hombres, casi, de adictos al sexo. Como si fueran incapaces de controlar sus impulsos sexuales. Como si sólo se movieran por ese deseo.

¿Qué opinas de estos clichés? ¿Añadirías algún otro?

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