escorts en Barcelona La Suite BCN

Un viaje de negocios placentero

 

Me conozco los aeropuertos de Madrid y Barcelona de memória. Por temas de trabajos no paro de viajar. En uno de esos viajes, otro más, en el mismo hotel cerca del aeropuerto, sin nada que hacer, con el portátil repasando reuniones… Todo parecía que iba a ser exactamente igual hasta que algo cambio.

 

Vi un anuncio de las mejores escorts en Barcelona en la red. Que casualidad que yo estaba en Barcelona. Miré por Internet y no paraba de soñar con esas chicas, con esas escorts con sus cuerpos jóvenes, perfectamente cuidados y siempre he tenido la curiosidad de saber cómo sería practicar sexo con una de estas chicas.

Esa noche decidí que me merecía algo más que estar en la cama del hotel mirando la tele o ir al pub del hotel. Llamé sin pensarlo y me contestó una voz angelical. Ella notó que estaba nervioso, me preguntó un par de cosas con mucho tacto y delicadeza y me dijo que se encargaría de todo. Habíamos quedado en una hora a un bar cerca del hotel.

 

Como si de un adolescente se tratara, me duché rápidamente, me afeité, dos veces, me probé 3 camisas. Decidí por ponerme traje, me quedan bien. Llegué al bar 10 minutos antes, temblaba como un flan…Hasta que apareció, sabía que era ella. Con un elegante vestido rojo que marcaba las perfectas curvas de su cuerpo, junto con unas altas botas de tacón, se acercó a mí y me dijo al oído que estaba lista para todo.

 

Nos presentamos, me dijo lo guapo que era, y la invité a tomar una copa. Ella me cogió de la mano y me hizo seguirla a un local más tranquilo. Emprendimos el paseo, me encnató que me cogiera de la mano la verdad, con el tacto de su piel noté que mi cuerpo se tranquilizaba.

 

Tras un par de copas y horas hablando y bromeando ya nos habíamos hecho amigos, compartiendo nuestras vidas y secretos. Pidió la cuenta y me preguntó en qué hotel estaba. Tras contestar, me volvió a coger de la mano y como si fuéramos niños, nos dimos prisa a llegar al hotel.

 

Antes de llegar a la habitación ya se estaba bajando la cremallera de su hermoso vestido. Al entrar a la habitación le dije que tenía que ir al baño. Al volver la vi allí, tumbada en la cama con su fina lencería negra, acariciándose su clítoris y su pecho izquierdo. No sabría decir quién de los dos estaba más excitado. Yo solamente quería follarme a esa chica, la chica más cañón que había visto jamás.

 

Sin pensarlo más, me tiré encima de ella, iba a penetrarla pero me paró, me tumbó boca arriba y empezó a lamerme todo mi cuerpo hasta llegar a mi pene. Tras unos segundos jugando con él, me puse encima y me la follé. Ella gritaba de placer hasta que me hizo parar y se subió encima. “Necesito cabalgarte” dijo, con lo que agarró mi pene y se lo introdujo de nuevo. Nunca podré borrar la imagen de ella cabalgando de forma ardiente, con sus pechos erectos botando, sus pezones perfectos, no podía parar de mirar y tocar, me estaba a punto de correr. Me dejé llevar junto con sus gemidos y me corrí.

 

Me abrazó fuerte y me puso sus pechos en mi boca, quería más, los dos queríamos más, era una salvaje. No tardó en arrodillarse y en comerse mi polla, tras jugar se la metió entera en la boca mientras me miraba, no dejaba de chupar, me volvía loco. Le advertí que estaba muy cachondo… Ella siguió con más violencia hasta que me corrí en su boca. Me miraba mientras saboreaba mi semen.

 

Yo estaba agotado, había conocido la mejor escort del mundo. Nos duchamos y charlamos gran parte de la noche. Me dijo que debía marcharse, me dio un beso y se fue.

Abatido pero satisfecho, dormí como un bebé. Había sido la mejor experiencia de mi vida. Cuando voy a Barcelona, lo primero que hago es coger el teléfono.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *